lunes, 4 de junio de 2018
Lo que entra para el examen del tercer trimestre ( para almas despistadas)
De la parte de enfermedades no infecciosas
1-Leerse ( y entender) las siguientes entradas del blog:
-Inhibición del crecimiento causada por estrés
-Per què el consum de marihuana altera el funcionament del cervell
-Estrés prenatal y postnatal
2-Volver a visualizar los vídeos El poder de los introvertidos, el de David Bueno ( este finalmente lo quito a petición de algunos de vosotros porque ya lo evaluamos con el kahoot) y el que hay en la sección de actividades y vídeos sobre cómo afecta el estrés a nuestro cerebro How stress afects your brain. Y echar un vistazo al último vídeo sobre el estrés y su gestión, que es una buena síntesis de sistema endocrino y cerebro.
3-El power point del cáncer ( a la derecha)
4-El cuadro sobre las hormonas que rellenamos en clase y el caso concreto sobre las hormonas del embarazo ( a la derecha también)
( Aparte de todas estas entradas hay que elegir una para hacer un comentario o diseñar dos preguntas test, una selección de las cuales puedo usar para el examen)
De la parte de las enfermedades infecciosas:
-El dossier que os pasé sobre historia de la microbiología
-El power point sobre bacterias y virus que tenéis colgado en Actividades y videos ( derecha)
El cuadro general de las cuatro enfermedades que hemos trabajado ( cáncer, sida, Adrenolecodistrofia y íctus)
ADVERTENCIA: Es más importante que entendáis los textos y los vídeos en sus conceptos más básicos que que os empolléis las preguntas de vuestros compañeros ( no todas están bien planteadas, solo pondré las que lo estén y algunas las plantearé yo)
Hala, ya está. Os tengo que confesar que este curso, a pesar de no haber hecho todo lo que tenía planificado, me lo he pasado muy bien con vosotros y con este blog que ya jadea y se bloquea de tanto que lo hemos alimentado. Ahora tendrá sus merecidas vacaciones. Y vosotros también.
viernes, 25 de mayo de 2018
El estrés y su gestión.
Os añado este TED para cerrar el tema sobre el estrés y cómo gestionarlo, como respuesta a alguna de las preguntas que han surgido en clase.
domingo, 6 de mayo de 2018
Resultados del concurso de relatos sobre salud y enfermedad
1ºA
Carla Pastor 125 puntos
Sandra Vázquez 106
Anna Ràfols 100
Claudia Doménech 98
Carlota Bajo 95
Jorge Abadías 88
Eric García 85
Judith Ortega 81
Jordi Clua 80
Jordi Viñeglas 74
Enli Ruan 66
Salvador Ladevesa 60
Mireia Carretero 56
Judith Nicolás 55
Laura Fernández 55
Raquel Ruiz 49
Laura Franco 44
Ruth Sánchez 44
Paula Ros 43
Raúl Alonso 43
Paula López 43
Anna Jiménez 43
María de la Fuente 42
Sara Peris 40
María Laburta 39
Adrià Lara 38
Berta Calafell 35
Ingrid Argemí 32
Sebas Gabarro 26
Ester Soler 26
Marina Valhonrat 26
Sandra Guerra 21
Laura Valero 18
Laia Salmerón 10
Marc Serra 10
Pere Pahisa 9
1º B
Gerard Sanllehí 200
Lourdes Pérez 112
Marc Martínez 80
Rubén Serrano 79
David Pallás 77
Paula de la Fuente 72
Alba Andújar 66
Aida Zanardi 61
Judith Tugás 53
Sergi Gil 51
Dylan Nicolau 37
María Palomino 36
Max Thomas 35
Judith Ejarque 35
David Ayala 35
Alicia Coca 33
Claudia García 33
Carme Calatayud 33
Irene Valero 31
Marc calafell 28
Hadiyi Antúnez 23
Yassin Azzouz 22
Isaac Castillo 19
Arnau Terrés 16
María Zamora 13
Eric Rodríguez 10
Alejandro Campos 7
Anna Pichel 6
Pol Rodríguez 3
1ºC
Anna Borrás 145
Joan Romera 138
Ona Freiria 120
María Pérez 117
Ana Delgado 115
Marina Camacho 87
Irene Lozano 83
Adrià Blanco 77
Pol Pérez 70
Olga Balada 66
Paula Quintero 63
Raúl Naya 60
Amanda Martín 50
Ágata Román 49
Vanessa Montaño 43
Irene López 42
Paula Gómez 41
Andrea López 41
Alejandro Maestre 38
Carla Mula 38
Leire Goñi 31
Alex Aguilar 19
Dani Muñoz 17
Laia Fradera 16
Nuria Toribio 12
Albert Chamorro 10
Marc López 9
Mariana Sánchez 3
Carlos Tarré 2
Alexia Romero 1
Para calcular la nota máxima he tenido en cuenta la media de las tres mejores puntuaciones, 150 correspondería a cinco puntos más respecto a los 5 que doy por presentar el relato.
Para convertir las puntuaciones en notas tenéis que dividir los puntos entre 30 y luego sumarle un cinco.
Ahora que ya estáis "puestos" en concursos de relatos de ciencia os invito a que os miréis esta convocatoria de un concurso "serio" muy interesante ( Inspiraciencia) con premios muy apetecibles ( mirad el apartado premios). Si os animáis tenéis hasta el día 17 de mayo.
lunes, 23 de abril de 2018
Cómo se modifica nuestro cerebro cuando aprendemos ( David Bueno)
Os
presento a David Bueno. Es profesor de genética en la UB, además de un
excelente escritor y divulgador de temas científicos relacionados con la genética,
la biotecnología y la neurociencia. Por
si fuera poco, es el coordinador de las PAUs
de biología de Catalunya.
Os
lo presento porque tengo la suerte de conocerlo personalmente.
El
otro día hablé con él y le hice una “proposición deshonesta” que tiene que ver
con lo que os quiero proponer.
La
propuesta es doble:
En primer lugar que visualicéis el vídeo (
este largo fin de semana) con mucha atención, boli y papel. Que cada uno de
vosotros plantee una pregunta que os haya suscitado la visión de esta charla
interactiva ( diferentes a las que le hacen allí) y que os gustaría hacerle si
lo tuvierais delante. Yo le trasladaré una selección de las diez preguntas más
interesantes y/ o más repetidas. Y él (
sacando tiempo de donde no lo tiene) intentará contestarlas.
Por
otro lado, tenéis que escribir una pregunta test para construir un kahoot con una selección de
ellas ( ya os enseñaré en clase cómo funciona y haremos un simulacro antes).
Es
un video largo pero vale mucho la pena, y tiene que ver con los temas que hemos
trabajado últimamente en clase. Os reto a que le hagáis preguntas sobre cuestiones
que realmente os interesen sobre los temas de los que habla ( neurociencia,
aprendizaje, adolescencia, emociones, estrategias didácticas…)
Ya
os contaré que haremos con los resultados del Kahoot.
Aquí tenéis otro link con otra conferencia de David Bueno, hablando de inteligencia, de creatividad y de muchos otros asuntos muy interesantes
PD: Aquí están las 15 preguntas que he seleccionado ( algunas incluyen a varios alumnos que preguntaban lo mismo). Las he copiado tal cual, sin modificar nada.
David ya me las ha contestado en 15 audios que escucharemos en clase.
1- En el vídeo se incita un modelo cooperativo en las aulas como vía para aprender mejor, ¿realmente esta técnica funciona bien para todos? ¿No es cierto también qué dicho modelo es erróneo para los alumnos introvertidos?¿No sería más adecuado crear un currículum o sistema de aprendizaje más flexible y variable elegido por el propio alumno en vez de un solo sistema para toda la diversidad de cerebros? ( Marina Camacho)
Aquí tenéis otro link con otra conferencia de David Bueno, hablando de inteligencia, de creatividad y de muchos otros asuntos muy interesantes
PD: Aquí están las 15 preguntas que he seleccionado ( algunas incluyen a varios alumnos que preguntaban lo mismo). Las he copiado tal cual, sin modificar nada.
David ya me las ha contestado en 15 audios que escucharemos en clase.
1- En el vídeo se incita un modelo cooperativo en las aulas como vía para aprender mejor, ¿realmente esta técnica funciona bien para todos? ¿No es cierto también qué dicho modelo es erróneo para los alumnos introvertidos?¿No sería más adecuado crear un currículum o sistema de aprendizaje más flexible y variable elegido por el propio alumno en vez de un solo sistema para toda la diversidad de cerebros? ( Marina Camacho)
2- Personalmente, cree que existe el
Transtorno por Déficit de Atención? Y que éste tiene una relación directa con
el tálamo? Ya que como se ha nombrado en el vídeo, el tálamo que forma parte
del sistema de la atención y favorece el aprendizaje.( Alicia Coca )
3- Las emociones como has mencionado en
el video son ideales para un aprendizaje y "fáciles" de aplicar en
una enseñanza primaria, pero en el momento que empiezas un bachillerato entras
con la presión que tu nota definirá tu destino, como aplicarías las emociones a
una enseñanza para bachilleratos o universidades? ( Judith Tugas) Quin mètode
d'estudi proposaria per maximitzar el rendiment intel·lectual i escolar d'un
estudiant de Batxillerat?( Ana Delgado)
4- Cuando tengo que estudiar, si lo hago
por la mañana no me entra nada, ni lo entiendo, pero si lo hago por la tarde lo
entiendo todo a la primera y lo memerizo mejor. en cambio, a otros les pasa lo
contrario. ¿ Sabría decirme a que se debe esto? ¿ o es solo una cosa subjetiva
de cada persona? ( Irene Lozano)
5- En el vídeo se dice que relacionarse
provoca muchos beneficios, si el alumno sufre un aislamiento social en edades
tempranas, ¿de qué manera podría afectar en el cerebro y neuronas? ( Judith
Ortega)
6- ¿Crees que la adaptación del ser
humano a esta ''nueva vida'' con una tecnología tan avanzada en ciertos
aspectos de hoy en día, comportaría un mayor o menor uso del cerebro humano así
como también de las capacidades de una persona a la hora de tomar decisiones?
(Sebas Gabarro)
7- Què opines sobre el mètode
Montessori? Creus que aquest mètode fa que els alumnes assimilin millor els
coneixements que els mètodes “convencionals” d’ensenyament? ( Agata Roman)
8- La implicació d'un major nombre
d'àrees o zones del cervell comporta un millor aprenentatge. És per això, que
el vídeo fa contínua referència al fet que aquest ha de ser transversal i
contextualitzat, i serà òptim en el cas d'incloure en l'aprenentatge les
emocions. Ara bé, què comporta sotmetre a un infant, de forma continuada, a
estímuls que incrementin la seva atenció i que a més originin en l'individu una
constant emoció de sorpresa? S'ha de limitar l'excitació i exaltació que es
produeixen a un infant durant l'aprenentatge? ( Ana Delgado)
9- ¿Tiene el coeficiente intelectual
alguna validez a la hora de determinar la imteligencia de una persona? ( Adrià
Blanco)
10- A què es déu la capacitat intrapersonal
de pensar nosaltres sols, analitzar els nostres pensaments? En altres paraules,
com funciona el nostre subconscient? Com és que dins el meu cap, puc
visualitzar el que penso o escoltar "una veueta" que narra els meus
pensaments?( Pol Pérez) ¿Qué es y como podemos actuar sobre nuestro
subconsciente? ( Adrià Blanco) ¿Hay tipos de subconscientes? ( Claudia García)
11- En la adolescencia, es un período de
cambios radicales para el cerebro. Has mencionado que se da el proceso del
podado neuronal. Acorde a esto, crees que el estres en la adolescencia de una
manera o otra haga que esta conexion se interrumpa o se colapse? De que manera
afecta el estres a nuestro período de aprendizaje? En un futuro de que manera
se ve reflejada el estres? ( Raúl Naya) ( Claudia Domenech/ Mariana Sánchez)
12- ¿Qué sucede dentro del cerebro de una
persona con dislexia? ¿Qué funciones son alteradas a causa de ello? ( Aina
Zanardi)
13- ¿En qué momento de tu vida empezaste a
interesarte por la genética del cerebro? ¿Cuál fué el detonante? ( Anna Rafols)
14- ¿Qué es lo que cambia en nuestro
cerebro para pasar de tener la capacidad de aprender varios idiomas
simultáneamente únicamente por contagio hasta la edad de 3 años, y después de
esa edad perderla completamente con lo beneficioso que seria poder tener esta
capacidad durante toda la vida?( Alba Andujar)
15- Muchos de los patrones que se forman
entre nuestras neuronas en la adolescencia, emocionalmente hablando, son un
gran desencadente para desarrollar nuestra personalidad, ya que nos hacen
actúar de una manera u otra delante de diferentes siutaciones, entonces según
esta teoría, ¿que les hace a los adolscentes conflictivos crear ese patrón de
agresividad como respuesta a cualquier situación por primera vez? Y en
relación, si una vez creado el patrón es tan difícil desprenderlo, estas
personas a lo largo de su vida, ¿que pueden hacer o como se las puede ayudar
para que cambien esa agresividad o violencia como forma de respuesta? ( Carlota
Bajo)viernes, 13 de abril de 2018
domingo, 8 de abril de 2018
Estrés prenatal y posnatal ( un ejemplo que relaciona la nutrición , las hormonas y la epigenética)
Otro estudio sobre los efectos del ambiente en la expresión de los genes |
¿ De qué trata la infancia? Es
una época en la que uno elabora juicios sobre la naturaleza del mundo. Por
ejemplo: “Si sueltas algo en el aire, cae hacia abajo, no hacia arriba”. O “aunque
algo esté oculto debajo de otra cosa, todavía existe”. O de forma ideal: “Incluso si mamá desaparece
durante un rato, volverá porque mamá siempre vuelve”.
A menudo, estas evaluaciones
modelan nuestra visión del mundo para siempre. Por ejemplo, si uno de nuestros
progenitores muere mientras somos niños, nuestro riesgo de sufrir una depresión habrá aumentado para el resto de
nuestra vida. En mi opinión esto es consecuencia de haber aprendido a una edad
prematura una profunda lección emocional sobre la naturaleza de la vida: que
éste es un mundo en el que pueden ocurrir cosas desagradables sobre las cuales
uno no tiene ningún control.
Durante el desarrollo, ya
desde la vida fetal, nuestro cuerpo también está aprendiendo cosas sobre la
naturaleza del mundo, y , metafóricamente, tomando decisiones de por vida sobre
cómo responder al mundo exterior. Y si el desarrollo implica cierta clase de
agentes estresantes, algunas de estas “decisiones” causan un aumento de por
vida del riesgo de ciertas enfermedades.
Imaginemos una hembra que esté
embarazada durante una hambruna .Ella no obtiene suficientes calorías, tampoco
su feto. Resulta que durante la última fase del embarazo un feto está “aprendiendo”
acerca del abundante alimento que hay en ese mundo exterior, y una hambruna
impide “enseñar” eso. Dios mío, no hay
mucho alimento ahí afuera, será mejor almacenar hasta la última gota. Algo en
el metabolismo de este feto cambia ( gracias a hormonas como los corticoides o
la insulina) de modo permanente, un rasgo llamado “huella” o “programación”
metabólica. Para siempre, este feto será particularmente bueno en almacenar el
alimento que consume, en retener cada precioso grano de sal de la dieta. Ese
feto desarrolla para el resto de su vida
lo que se ha dado en llamar “metabolismo ahorrativo”.
¿ Y cuáles son las consecuencias de eso? Con todo
lo demás siendo igual el resto de su vida que en un feto bien alimentado, este
organismo tiene un mayor riesgo de hipertensión, obesidad, diabetes del adulto
y enfermedad cardiovascular.
Curiosamente, las cosas
funcionan de esta forma en las ratas, los cerdos y las ovejas. Y en los seres
humanos también. Supongamos que tenemos
un feto de niña sujeto a mucho estrés, por ejemplo, por desnutrición, y que por
tanto programa un metabolismo ahorrativo. Más adelante, de adulta, se queda
embarazada. Consume cantidades normales de comida. Debido a que tiene ese
metabolismo ahorrativo, se le da muy bien almacenar nutrientes por si vuelve
otra hambruna como la que hubo mientras era un feto. Su cuerpo acumula para sí misma
una desproporcionada parte de los nutrientes en su torrente sanguíneo. En otras
palabras, aunque consume una cantidad media de alimento, su feto recibe una
parte menor de la meda, lo que le produce una leve malnutrición. Y por tanto
programa una versión más suave del metabolismo ahorrativo. Y cuando ese feto ,
a su vez otra niña, con el tiempo se queda embarazada…
En otras palabras , estas
tendencias se pueden transmitir durante generaciones sin la ayuda de los genes.
No es debido a los genes comunes, sino al entorno común, a saber, a la
provisión de sangre íntimamente compartida durante la gestación.
De manera paralela, y ya en la etapa posnatal , los niños
que han sufrido abusos poseen altos niveles de glucocorticoides, y una menor
actividad en la parte más desarrollada del cerebro, el córtex frontal.
(Yo: Algo parecido mismo ocurre con la conducta maternal en las ratas que se ilustra arriba, y que también se transmite a lo largo de generaciones debido a una modificación en la expresión de sus genes ( epigenética) por el ambiente)
(Yo: Algo parecido mismo ocurre con la conducta maternal en las ratas que se ilustra arriba, y que también se transmite a lo largo de generaciones debido a una modificación en la expresión de sus genes ( epigenética) por el ambiente)
Fragmento adaptado de “¿Por qué las cebras no tienen estrés?” de
Robert M. Sapolsky
sábado, 7 de abril de 2018
CNR1: Per què el consum de marihuana afecta greument el cervell
Localització:
cromosoma 6
Nom
sencer: receptor de canabonoides num 1
Longitud
del gen: 1443 nucleòtids
Longitud de la proteïna: 472
aminoàcids
El
gen CNR1 fabrica un receptor de cannabioides, que com indica el seu nom, esta
especialitzat en la detecció i interpretació de senyals procedents de les
molècules psicoactives del cànnabis. La
seva funció natural, però, no és aquesta , perquè dins el nostre cos no hi ha
marihuana, sinó detectar i interpretar els senyals procedents d’un
neurotransmissors que fabrica el cervell anomenats endocanabioides, que s’assemblen
moltíssim als principis psicoactius de la marihuana. Estan implicats en
diversos processos fisiològics, com la sensació de gana i de dolor, l’estat d’anim
i la memòria. Per això el consum de cànnabis afecta directament aquests
processos.
El
consum de drogues, entre les quals hi ha la marihuana, forma part de les característiques
culturals de cada societat i de cada moment històric. Totes les cultures
humanes admeten el consum de determinades substàncies amb efectes psicoactius i
en prohibeixen d’altres, sovint de manera arbitrària, en funció dels
antecedents històrics i el bagatge cultural. La marihuana n´és un bon exemple
amb regulacions que depenen de cada país, com també ho és l’alcohol, perfectament socialitzat en uns
i prohibit n altres.
El
consum de cànnabis té molts efectes sobre el cervell. Afecta a l’hipocamp, que
és la regió que gestiona la memòria. Actua sobre unes petites neurones,
anomenades interneurones, que son la primera baula del circuit neuronal dels
records. Aquestes neurones produeixen un neurotransmissor anomenat GABA que
actua com a inhibidor d’una sèrie de senyals que resulten necessaris perquè
funcioni la memòria. Aquest neurotransmissor ha d’estar en equilibri amb un
altre anomenat glutamat, que és un activador, de manera que el procés d’oblidar
i recordar es produeixi de manera coordinada. El consum de marihuana alera
aquest equilibri, motiu pel qual disminueix la capacitat de memòria i afavoreix
l’oblit. I si es consumeix habitualment l’amnèsia s’intensifica i persisteix
fins i tot quan no esta sota els seus efectes.
També
fa que els reflexos disminueixin, i les persones que en consumeixen en grans
quantitats durant períodes largs de temps desenvolupin problemes permanents de
coordinació motora. El motiu és que la sobreestimulació dels receptors de
cannabinoides provoca una resposta inflamatòria al cervell que altera el
cerebel, que és la part encarregada de la coordinació dels moviments. Certament
hi ha estudis que n’avalen el seu us terapèutic en dosis adequades i en casos
concrets, sempre sota control mèdic, però la idea sovint socialment estesa, si
més no en determinats ambients, que la marihuana és inofensiva resulta
totalment equivocada. Malgrat que els consumidors de cànnabis que han estat fumant
més de cinc cigarrets de marihuana al dia durant deu anys acaben patint danys greus i irreversibles al cervell, que poden
provocar diversos tipus de psicosis, aquets danys es produeixen ja a partir de
quantitats menors i en períodes de temps més curts, i afecten també les zones
del cervell que regulen les emocions, com la por i l’agresivitat, motiu pel
qual pden conduir a alteracions del comportament amb símptomes psicòtics.
Per
cert, l’estudi d’aquests i altres receptors implicats en el consum i els
efectes de diverses drogues està permetent també dissenyar tractaments de
deshabituació, que es basen en productes que interactuen amb els receptors sense
activar-los
100 gens que ens fan humans ( poetes i assassins, inventors i imitadors, racionals i dogmàtics, biològics i culturals) David Bueno i Torrens, Cossetània editors
domingo, 18 de marzo de 2018
"Menú degustación" de lecturas inspiradoras para el concurso literario
Aquí os dejo unos cuantos
textos en los que la salud o la biotecnología están contadas en formato
literario ( relato, microrrelato , crónica...) por si os sirven para inspiraros para
el concurso de Ciencia en ficción. Ya veréis que los hay de todos los estilos (
divertidos, tristes, simbólicos, realistas, fantásticos…)
Para empezar unos cuantos
microrrelatos, cortitos y contundentes (los últimos de cosecha propia, ya me
perdonaréis la vanidad) :
DESENCUENTRO
( Sara Lew)
Pasó cincuenta años en una
cápsula de criogenia aguardando a que la clonación de su amada fuese viable.
Cuando lo reanimaron ella se encontraba en la misma sala. Sin embargo la felicidad
de él chocó con la hermética frialdad de la joven que, criogenizada, esperaba
una futura implantación de recuerdos en los clonados.
El secreto de
Victoria: la dieta del doctor Wilt Montoya ( Mel Nebrea)
Victoria iba a morir, y con
ella sus 132 kilopótamos y las burlas de todos sus conocidos. Renacería como
Vicky, en una talla XL que la mimetizase con el resto de fauna urbana.
El doctor Montoya estudia los
análisis de sangre, palpa michelín y aprieta lorza. Al final entrega, por 350
euros, la dieta a seguir el próximo mes; además de pasear un par de horas al
día y mantener sexo con regularidad. ¡Qué más le gustaría a ella! El doctor
sonríe cómplice y le recomienda una tienda.
“Sex shop Montoya, la tienda
de las …” allí adquiere un modelo a pilas que resultará ser su único consuelo
tras treinta días a base de fruta, verduritas hervidas y pollo a la plancha.
Incluso ha llegado a salivar pensando en la zanahoria cruda de media mañana.
El doctor arquea las cejas al
comprobar que la báscula marca cinco kilos más. Ella insiste en que ha seguido
la dieta a rajatabla, incluso cuando no podía acabarse las 203 galletas de la
merienda.
¡Qué bochorno descubrir que
eran 2 ó 3 galletas! En fin, el mes que viene lo conseguirá. Sale de la
consulta y se encamina al super: debe comprar más pilas.
Trillizos
( Jesús Esnaola)
La enfermera me indica que puedo
pasar a ver los gemelos. ¿ Gemelos? Si mi mujer esperaba trillizos, grito
víctima de los nervios. La enfermera se queda desconcertada y e explica que mi
mujer ha parido gemelos y yo la amenazo con poner el hospital patas arriba
hasta que encuentre al tercero. Sin duda han debido de perderlo, banda de
inútiles, vi sus cabezas en la ecografía. Entro en la habitación de mi mujer y
la encuentro tranquila, tal vez un poco atontada por la anestesia, a ver cómo
se lo explico yo ahora. Tiene en sus brazos a uno de los pequeños y sonríe.
Coge al otro, me dice, y yo lo hago, me inclino sobre la cuna y abrazo al otro
gemelo, sujetando con cuidado sus dos cabecitas.
Respiro aliviado.
Llueve
( Isabel Gonzalez)
…o lo que es lo mismo, el
gotero todavía gotea. O lo que es igual , ellos han llorado esta tarde fuera de
la habitación, han entrado en mi cuarto, han comprobado las sondas , han traído
botellines de agua mineral , me han dado un beso húmedo en la frente y se han
largado a llover en la sala de espera. En el páramo seco al otro lado de la
puerta. Allí solo hay tormenta a ratos. Aquí dentro nunca deja de llover. O lo
que es lo mismo, me inyectan algo cada cuatro horas y , cada ocho me extraen
sangre. Se la llevan fuera. Mi sangre por un lado y yo por otro. Alcohol, agua
oxigenada y esa enfermera demasiado joven que me limpia el culo. Estoy boca
abajo. Mete la esponja en la jofaina y la escurre al sacarla. Sonido de madre
con fregona. De padre limpiando el coche en el lavadero de un río. De todo lo
pasado de moda que siempre es la infancia. Llueve. O lo que es lo mismo, aquí han
envasado la lluvia y , allí fuera, los coches derrapan a veces sobre los
charcos.
Células
vengativas ( Elena Casero)
Somos un puñado de células que
se multiplican, crecen, se desarrollan y se convierten en seres humanos con
distintas apariencias. En determinados casos, esas mismas células se duplican
produciendo humanos idénticos: el mismo color de ojos, la misma tonalidad de
cabello los mismos andares, y en contadas ocasiones-les aseguro que mínimas-la
genética se comporta de manera caprichosa y reproduce las mismas huellas
digitales.
Sentado cerca del mar miro el
horizonte inmóvil, aplacado por la luna, inmenso, luminoso, y me acuerdo de mi
hermano. Recuerdo nuestra infancia y sus travesuras, de las que me hacían
responsable; de sus fechorías, por las que yo pagué con cárcel, mientras él…
Le recuerdo en el momento en
que mis huellas -las suyas- fueron halladas en el escenario del crimen, el
maltrecho cuerpo de su novia, el instante en que cayó en su propio infierno.
Veo a través de sus ojos el infinito del tiempo, de su tiempo, carente de
horizonte, y saboreo con intensidad la sabiduría de la naturaleza.
La reina sorda (
Sara Lew)
Acuclilladas laboriosamente a
sus pies, las costureras cuchichean entre ellas mientras le arreglan los bajos
del vestido. Comentan despreocupadas cómo el rey la engaña con cualquier falda
que se aviente a su paso, y añaden, entre risas cómplices, que razones no le
faltan al monarca con semejante espantajo de esposa. La reina las observa,
inmutable. Cuando su traje luce al fin prolijamente acabado, llama mediante
señas a los guardias y, con gesto afásico, sentencia a las insolentes
llevándose la mano recta al cuello a modo de sierra.
Abril
( Beatriz Alonso)
Me senté en la última fila del
autobús, suplicando baches. En nuestra ansiada excursión escolar, mis
compañeras se regocijaban en sus asientos, piropeando al conductor. La
profesora decía que la primavera no tenía remedio. Unos días antes yo había
hecho el amor por primera vez. Sin precauciones.
El olfateador ( Beatriz Alonso)
Por ejemplo, averiguar quién
era la mujer que me estaba anudando la corbata fue uno de mis primeros éxitos
como olfateador. Tenía los ojos vendados y toda la oficina mirándome. En
seguida supe que era la administrativa. Después otra mujer pasó sus dedos por
mi pelo y adiviné que era la documentalista. Tampoco fallé cuando el diseñador
gráfico me sacudió la caspa de los hombros. Al regresar a mi mesa de trabajo la
recepcionista, a modo de despedida, me tocó la punta de la nariz, lo cual
desencadenó en mí una terrible convulsión. Desde entonces cuando llego a
trabajar entro con un pañuelo en la nariz. Creen que es alergia, pero es amor.
El niño que se comía las palabras ( Manu Espada)
A algunas personas les trasplantan
los pulmones. A otras les realizan un trasplante de corazón o de córnea, pero
siempre tiene que morir alguien. Mi caso fue distinto. Cuando era pequeño no
podía hablar, al menos no como el resto de los niños. Cada sílaba requería el
mayor de mis esfuerzos. Sin embargo, mi padre se ganaba la vida con las
palabras. Paradójico. Aún recuerdo el domingo que llegó con una máquina de
escribir antigua.Yo entré en su despacho mientras él ponía la vieja Olivetti cobre
la mesa. Colocó un trozo de papel cebolla en el rodillo, me cogió el dedo
índice y escribimos mi nombre. Mi padre lo recortó con unas tijeras, lo hizo
una bolita y me dijo: “Rica”. En cuanto el papel rodó por la garganta dije mi
nombre en voz alta. Desde ese día mi padre no pudo volver a pronunciarlo. Luego
vinieron muchas palabras más. Mi padre me cogía el dedo, me susurraba cosas al
oído, las tecleábamos y luego me metía las palabras en la boca. El nunca más
volvía a usarlas. Primero se quedó sin sustantivos, luego sin verbos, más tarde
me pasó los adjetivos, los artículos, las preposiciones, hasta que me trasplantó
todas las palabras del mundo. Hasta que se quedó mudo.
PRIMER
PLATO ( Patricia Esteban Erlés)
Poco después llegó la muerte.
Todos la vimos trepar por tu pelo, pero bajamos los ojos y seguimos comiendo.
Rezando en voz baja para que se conformara contigo.
La selva de los
tecnicismos (Fernando A. Navarro)
Los médicos, cuando a un niño
le pica algo, decimos que sufre de prurito. Cuando le duele la tripa y no
encontramos la causa que lo está motivando, hablamos de dolor abdominal
funcional.
Si su cifra de leucocitos está
por debajo de un límite muy concreto, le decimos a la mamá que padece
leucopenia, pero ese es un nombre muy triste, porque recuerda a otras voces
dignas de lástima, como penar o pena.
Y cuando todo está perfecto,
en vez de decir que el chico simplemente está bien, le ponemos la etiqueta
impoluta de «niño sano», que es como decir «ropa limpia» o «cajón ordenado».
En la selva de los
tecnicismos, unos son más extravagantes que otros; por ejemplo, si a tu hijo le
cae drásticamente la tensión arterial, decimos que se ha chocado, como si fuera
un tráiler en un día de niebla.
Hemisferios
Hemisferios
Aquella fatídica noche la yaya Martina perdió a
la mitad de su marido.
Desde entonces él canta pero no habla, copia pero
no escribe. Juega al parchís pero no a los bolos. Sonríe dibujando una
asimétrica media luna.
La yaya
sabe que él solo la ve si se acerca por la izquierda. Desde ese lado le habla,
en una conversación en la que ella inventa y pone voz a la otra mitad. Ya no
discuten, solo se miran y se interpretan,
como si buscaran salir de un laberinto.
Ella se empeña en compensar esta extraña
partición: ahora le quiere el doble que antes. También está el doble de
cansada. Nunca imaginó que se pudiera morir a plazos.
Ya está empezando a habituarse a este nuevo
marido manso y silencioso, a esa línea imaginaria que divide su cuerpo en dos,
dejando una garra a un lado y una mano al otro, a ese movimiento infinito de
ida y vuelta de la cama al comedor en la silla de ruedas.
Contempla los radios de las enormes ruedas que
giran como un interrogante a lo largo del pasillo.
No
entiende, pero acepta. Como cada vez que la vida le dio una noticia inesperada
ADN
Lo sorprendente no es que no
fuera hijo de quienes lo criaron. Ni que la causa de su muerte no sea una
conspiración asesina, sino una vulgar infección.
No me impresiona saber qué
comió la última vez, ni qué enfermedades hubiera tenido de viejo. Ninguna
objeción al incesto, tengo la piel muy gruesa con tanta serie policíaca. Liarse
con su hermanastra explica la prematura muerte de sus hijos, el clásico castigo
bíblico por no respetar las normas.
Lo único que me deja
totalmente desolado es que el pobre Tutankamon no pudiera llevarse ni un solo
secreto a su escondidísimo sarcófago.
Domingo en el zoo
La visita anual al Zoo fue,
como siempre, agotadora. Y un poco deprimente, la verdad. Los niños la
disfrutaron, claro, corriendo de aquí para allá, riéndose de lo que hacían los
macacos, esquivando pavos reales albinos, subiendo al trenecito…
Reconozco que con las nuevas
instalaciones todo tiene un aire más aséptico, más moderno. Hasta los delfines
lucen más lustrosos y disciplinados.
Solo las jaulas situadas al
fondo del parque conservan la antigua atmósfera decadente, ese tufo
característico de zoológicos y circos. Allí se guardan los animales más
antiguos, los olvidados, los que ya no están de moda. Un dientes de sable lleno
de sarna se mueve en círculos dentro de su jaula mientras unos dodos medio
desplumados deambulan picoteando restos de bolsas de patatas por afuera. Los
mamuts resoplan de calor en su charco hediondo y el último tigre de Tasmania
observa lo que queda del mundo con sus ojos amarillos.
Pero lo más impactante fue
volver al recinto de los primates. En la última jaula, agarrado a los barrotes,
un desdentado Neanderthal me miraba fijamente. Como si me reconociera. Como si
quisiera decirme algo. Esa imagen me persigue como una culpa. Maldigo el momento
en el que se permitió a las empresas privadas jugar a ser dioses con la
biotecnología.
Liberación
A esas alturas yo solo quería
irme a mi casa. El médico y las enfermeras me tranquilizaban en tono
profesional, pero en cuanto se daban la vuelta yo intuía gestos más sinceros.
Luego de repente salían de la sala. Al volver me decían que enseguida lo iban a
solucionar.
Llevaba más de media hora
atrapada cuando me anunciaron la inminente llegada del mecánico. No podía
pensar en nada más deseable que un hombre con una caja de herramientas. Por
suerte las dos piezas de la -llamémosle así- pinza no estaban, en el momento de
quedarse atascada, a la máxima presión pero sí a la suficiente como para que no
me pudiera separar. Imposible marcharme a no ser que me llevara el aparato a
cuestas, así que me pareció mejor continuar como estaba: medio desnuda y
dibujando una prodigiosa contorsión con mi cuerpo enganchado a una máquina de
hacer mamografías.
Cincuenta minutos después de
la entrada a esa cámara de torturas, era por fin liberada. Jamás me había
sentido tan ligera. No me importó en absoluto que aun tuviera que someterme a
la ecografía y a la dolorosa punción para vaciar el líquido de mis tetas
fibroquísticas. Si me sentía con fuerzas, me dijeron. Como para esperar otro
año y medio, les dije.
Al salir, ni siquiera me
afectó -con lo sensible que yo soy- el aplauso de todas esas mujeres que
esperaban su turno mientras lucían esas sonrisas entre solidarias e histéricas.
Las pobres.
Al menos yo ya estaba fuera.
Las diosas de la guerra
Terminé de rasurar minuciosamente la superficie del cráneo. La madre salió del cuarto simulando una tos inesperada. Le coloqué y ajusté la peluca pelirroja con flequillo. Sedosa, natural, la acababa de cepillar.
Os copio el post de un amigo mío ( Miguel Ángel Malo) en facebook para recomendar un libro. Casi un relato, sin pretenderlo. Lo podríamos titular Medicina y literatura
Unos cuantos relatos y crónicas, algo más largos:
Las diosas de la guerra
Terminé de rasurar minuciosamente la superficie del cráneo. La madre salió del cuarto simulando una tos inesperada. Le coloqué y ajusté la peluca pelirroja con flequillo. Sedosa, natural, la acababa de cepillar.
La
joven, casi una niña, se miró al espejo con una alegría feroz, desesperada. Le
gustaba su nuevo aspecto. Afirmó, con
determinación adolescente, que nada ni nadie iba a impedirle salir aquella
noche. Aunque estuviera mareada, aunque tuviera que vomitar por los rincones.
Claro
que sí.
La
mamá, ya de vuelta, intentaba sonreír.
Me
esmeraba en conseguir los mejores efectos. Maquillé su palidez. Subrayé con
rímel sus pestañas ralas. La ayudé a enfundarse el vestido negro sobre su
escueta figura. Y le volví a colocar todos los piercings.
Estaba
radiante. Preciosa. Radioactiva.
Mientras bajaba las escaleras para despedirlas en la puerta de la peluquería, supe que aquella Nochevieja sería especial. La última y más intensa para esa bravísima diosa de la guerra. Para mí, la primera que pasaría en casa. Acurrucada en el sofá. Vencida, golpeada. Destilando toda mi tristeza. Descifrando la magnitud de un dolor que no era mío. Y sin dar explicaciones.
Mientras bajaba las escaleras para despedirlas en la puerta de la peluquería, supe que aquella Nochevieja sería especial. La última y más intensa para esa bravísima diosa de la guerra. Para mí, la primera que pasaría en casa. Acurrucada en el sofá. Vencida, golpeada. Destilando toda mi tristeza. Descifrando la magnitud de un dolor que no era mío. Y sin dar explicaciones.
En abril de 2016,
terminé sin pensar en una librería. Hasta aquí, nada raro. Era una de esas
librerías en las que todo está al alcance de la mano. Desde un lado del
expositor, un título me llamó la atención: “El grito del ave doméstica”, de
Maksim Ósipov. Un libro de cuentos. He dicho que el título me llamó la
atención. No por llamativo, sino por imposible. Las aves no gritan. Pían,
graznan, cacaraquean y hay algunas que hasta silban. Pero gritar, lo que se
dice gritar, no. Por eso, por imposible, me pareció que allí había un autor que
merecía la pena.
Previo pago, llevé
el libro a casa con el firme propósito de leerlo. Pero allí se quedó sobre la
mesa, junto al ordenador. El libro no lo sabía, pero tuve que irme al hospital.
Había que entrar en el quirófano, dejar que unos magos disfrazados de cardiólogos
me parasen el corazón para poder arreglarlo y volver a paso lento al día a día.
No recordé el libro
durante ese tiempo. Mi objetivo eran los ejercicios de respiración, llegar
caminando un día hasta el recodo del pasillo y al día siguiente hasta el final
de ese mismo pasillo. Y, todos los días, una charla con el cardiólogo. Me
escuchaba, me miraba, interpretaba mis gestos, lo que decía y lo que no decía.
Me informaba y, a veces, me aconsejaba. Al fin y antes de lo esperado, llegó el
momento de volver a casa y vi el libro junto al ordenador en la misma postura
en que lo había dejado unas semanas atrás.
El libro de Ósipov
aguardaba tranquilo, sin expectación, mi regreso. Con la parsimonia del
cardiópata, me lo llevé al salón. Al comenzar el primer cuento (“Moscú-Petrozavodsk”)
estaba la sorpresa. El protagonista era un médico. En el segundo cuento (“La
gitana”) ocurría lo mismo. En el tercero (“Piezas sobre un plano”), el
protagonista no sólo era médico, era cardiólogo. El cuarto (el que da título al
libro) transcurre en un hospital. Tan sólo el quinto (“Colonia minera
Eternidad”) sucede en un ámbito distinto, aunque el autor utiliza la técnica
del manuscrito encontrado, manuscrito que es el texto que un paciente deja ¡a
su médico!
Con un lenguaje tan
descoyuntado como la vida cotidiana rusa post-soviética, entré en los
hospitales, entendí cómo algunos suplen la falta de medios y otros se corrompen
dentro de esa misma escasez. Y con el cardiólogo de “Piezas sobre un plano”,
viajé de avión en avión para complementar ingresos. No voy a decir que lo leí
de un tirón. Mi cuerpo se cansaba. Pero sí que podía pensar cuando no estaba
leyendo. Rumiar lo leído. Esperar el momento futuro en que iba a retomar la
lectura.
Al terminar, me di
cuenta de cómo un médico puede ser un literato afilado y duro, con una
luminosidad tan fuerte que a veces hay que apartar los ojos.
¿Qué hace que un
médico pueda ser un buen escritor? Lo fácil sería decir que es su cercanía a la
muerte. Eso, en el mundo de hoy, es raro; a pesar de la violencia que a veces
nos llega a raudales a través de imágenes, pocos ven morir directamente a más
de un par de personas en toda su vida y todas ellas suelen ser familiares
directos. El padre, la madre, un hermano, un amigo. En casos más terribles, un
hijo. Pero no es eso. Tampoco es que pueden ver el miedo a la muerte en los
ojos de los vivos, de algunos sus pacientes.
No es la muerte,
sino las confesiones de sus pacientes. En la consulta de los médicos nos
desnudamos y no sólo físicamente. Nos palpan y miran nuestra piel como un
explorador estudia los mapas. Para darle información a los médicos y que nos
puedan curar, hay que contarles lo que hemos hecho y dejado de hacer. Mucho de
lo que se les cuenta es mentira o, al menos, una simulación. Ellos lo saben,
claro, pero la verdad acaba saliendo a la luz por una pregunta certera cuya
respuesta el paciente desconoce, pero que el médico adivina por anticipado.
Cuando un médico también es escritor, es una bendición para los lectores.
Y por último un par de enlaces con textos muy interesantes:
En este un padre cuenta su reacción cuando recibe la noticia de que su hijo recién nacido tiene síndrome de Down y necesita una operación de corazón urgentemente A corazón abierto , de Francisco Rodríguez Criado, fragmento de su libro El diario Down
Y un relato corto de Horacio Quiroga El almohadón de plumas, con un toque de terror fantástico.
PD: Si alguien está interesad@ en escribir algo relacionado con la biotecnología, podéis mirar un adelanto del tema en una entrada del blog que usé el año pasado en otro instituto para trabajar esta parte de la biología, clickando AQUÍ
El misterioso funcionamiento del cerebro adolescente
En este vídeo de TED y en éste artículo se habla del cerebro de los adolescentes, de los avances de la neurociencia y de las implicaciones de todo ello en educación. Me gustaría que les echarais un vistazo a ambos y reflexionarais sobre algún aspecto que os parezca relevante desde vuestra perspectiva. Lo comentaremos oralmente en clase a la vuelta de vacaciones.
El comentario por escrito de esta entrada es voluntario, y lo contaré como un trabajo extra para subir nota o como plan de excelencia.
Inhibición del crecimiento causada por estrés
Crecer es estupendo cuando uno
tiene diez años y está en la cama por la noche con la barriga llena. Pero no es
lógico emplear demasiada energía en ello cuando tiene lugar una situación
estresante. Tenemos que correr para salvar la vida, tratando de escapar del
león. Si no tenemos tiempo para aprovechar las ventajas de la digestión tampoco
lo tenemos para extraer beneficio alguno del crecimiento. Para comprender el
proceso por el que el estrés inhibe el crecimiento es útil comenzar por casos extremos.
Una niña de, digamos, ocho años va al médico porque ha dejado de crecer. No
presenta ninguno de los problemas habituales: come lo suficiente, no parece
estar enferma ni tiene parásitos intestinales que la priven de los nutrientes.
No es posible identificar una causa
organica de su problema, pero no crece. En muchos casos de este género suele
haber un elemento tremendamente estresante: abandono emocional o maltrato
psicológico. En tales circunstancias el síndrome se denomina enanismo causado por estrés, enanismo
psicogénico o síndrome de privación
maternal si se refiere a niños
menores de tres años que han perdido a la madre.
Puede que en este momento, a
la mitad de los lectores por debajo de la altura media le ronde por la cabeza
una pregunta. Si se es bajo, no se ha padecido enfermedades crónicas infantiles
y se puede recordar un periodo desagradable en la infancia ¿se es producto de
un enanismo por estrés leve? Supongamos
que uno de los progenitores del lector tiene un empleo que requiere frecuentes
cambios de domicilio y que cada uno o dos años,
a lo largo de toda la infancia, el niño se siente desarraigado, se ve
obligado a dejar a sus amigos y es enviado a un colegio desconocido. ¿Es esta
la clase de situación asociada al enanismo psicogénico? Por supuesto que no. ¿ Y
algo más grave? Supongamos que nuestros padres se divorciaron cuando éramos
niños. Fue muy triste y, llegado a cierto punto, nos dimos cuenta con horror de
que ninguno de los dos quería que fuéramos a vivir con él. ¿Enanismo por
estrés? Probablemente no.
Este síndrome es
extremadamente raro. Son casos de niños constantemente maltratados y psicológicamente
aterrorizados por un padrastro desquiciado; de niños que, cuando la policía y
los asistentes sociales tiran la puerta abajo, llevan encerrados meses en un
armario oscuro. Son producto de una amplia y absurda psicopatología familiar.
Aparecen en cualquier texto de endocrinología de pie y desnudos delante de un
gráfico de crecimiento. Niños atrofiados, con un retraso de años respecto al
índice de crecimiento esperable y a su desarrollo mental, magullados y en
posturas distorsionadas y encogidas, atormentados, con una expresión apagada en
sus caras y los ojos ocultos por los rectángulos obligatorios que acompañan a
las personas desnudas en los textos de medicina. E invariablemente, con historias que te dejan
sin habla y te hacen asombrarte del potencial enfermizo de la mente humana.
Y siempre, en la misma página
del libro, hay una segunda foto sorprendente: el mismo niño, años más tarde,
después de haber vivido en un entorno distinto. Sin moratones, quizás con un
esbozo de sonrisa, y mucho más alto. Si se elimina el agente estresante antes
de que el niño entre de lleno en la pubertad ( cuando los extremos de los
huesos se sueldan y el crecimiento se detiene) , es posible “recuperar” parte
del crecimiento, aunque en estado adulto, persistirán una baja estatura y
cierto grado de falta de desarrollo intelectual y de personalidad.
A pesar de que el enanismo por estrés sea una
rareza clínica, hay ejemplos a lo largo de toda la historia. En el siglo XIII
se produjo un caso a consecuencia de un experimento realizado por un famoso
endocrinólogo, el rey Federico II de Sicilia. Parece que en la corte se
hallaban enzarzados en una disputa filosófica acerca de cuál era la lengua
natural del ser humano. Para resolver la cuestión, a Federico se le ocurrió una
ida asombrosamente compleja para un experimento. Reclutó a la fuerza a un grupo
de niños muy pequeños y encerró a cada uno de ellos en una habitación. Todos
los días alguien les llevaba comida, mantas y ropa limpia, todo de la mejor
calidad. Pero no se quedaban a jugar con los niños ni los abrazaba, pues se
corría el riesgo de que la persona en cuestión hablara en presencia del niño.
Los niños tenían que crecer sin contacto con el lenguaje humano para descubrir
cuál era la lengua natural. Naturalmente
estos niños no salieron un día por la puerta recitando de forma espontánea un
poema en italiano o cantando ópera. En realidad, ni siquiera salieron por la
puerta, pues ninguno sobrevivió. La lección ahora nos resulta evidente: el
desarrollo y el crecimiento óptimo no solo dependen de ingerir el número
correcto de calorías y de tener el calor adecuado. Federico “trabajó en vano ya que los niños no podían vivir sin palmadas,
gestos y expresiones alegres y zalamerías” Cuenta Salimbene, un historiador
contemporáneo. Parece muy plausible que estos niños, sanos y bien alimentados,
murieran de enanismo por estrés.
El enanismo por estrés está
relacionado con unos niveles muy bajos de la hormona del crecimiento en la
sangre de estos niños. ¿ Por qué disminuye el nivel de la hormona de crecimiento
en estos niños? Esta hormona está segregada por la hipófisis, que a su vez se
halla regulada por el hipotálamo. Este controla la secreción de la hormona del
crecimiento mediante la liberación de dos hormonas: una que estimula su
secreción y otra que la inhibe. La hiperactividad del sistema nervioso
simpático inducida por el estrés tal vez tenga algo que ver con el aumento de
esta inhibición. Las hormonas del estrés ( corticoides) también bloquean la
absorción de los nutrientes. Esto nos dice algo sobre cómo las hormonas del estrés
detienen el crecimiento. ¿Pero cuál es el elemento decisivo que se halla
ausente cuando un niño se cría en condiciones patológicas? Se ha estudiado este
tema en crías de rata separadas de sus madres.
¿Es la ausencia del olor de la madre? ¿ Es algo que hay en su leche lo
que estimula el crecimiento? ¿ Se
enfrían las ratas al no estar con ella? ¿
Son las canciones de cuna que les canta? El lector puede imaginar los diversos
modos en que los científicos han comprobado estas posibilidades con grabaciones
de las vocalizaciones maternales, introduciendo su olor en la jaula,observando
qué es lo que puede sustituir al elemento importante.
Resulta que es el tacto y que
tiene que ser activo. Si se separa a una cría de rata de su madre las hormonas
del crecimiento caen en picado y se detiene su desarrollo. Si se le permite el
contacto con la madre cuando ella se halla anestesiada, los niveles de hormona
permanecen bajos. Si se imitan los movimientos de lamer de la madre mediantes
caricias adecuadas a la cría, el crecimiento se normaliza. Otros
investigadores, en hallazgos similares, han observado que tocar a las ratas
recién nacidas hace que crezcan más y más deprisa.
Lo mismo parece aplicable a
los humanos, como ha demostrado un estudio muy importante. Tiffany Field, de la
universidad e la escuela de medicina de Miami, con la colaboración de otros científicos,
llevó a cabo un experimento increíblemente sencillo , inspirado en el de las
ratas que acabamos de describir. Al estudiar bebés prematuros en unidades
neonatales, observaron que a pesar de los mimos que les prodigaban y la
preocupación que inspiraban, apenas se les tocaba debido a las condiciones
estériles en las que se les mantenía. Así que Field y compañía entraron y
comenzaron a tocarlos en periodos de quince minutos tres veces al dí,
acariciándoles el cuerpo y moviéndoles el cuerpo…con resultados prodigiosos.
Los bebés crecieron casi un cincuenta por ciento más deprisa, eran más activos,
su conducta maduró más deprisa y les dieron el alta una semana antes que a los
bebés a los que no se tocó. Meses después seguían desarrollándose mejor que
éstos. Si es posible replicar estos estudios de forma general, las
implicaciones serán enormes.
El tacto es una de las
experiencias fundamentales de una cría, ya sea de roedor, de primate o humana.
Tendemos a creer que los agentes estresantes son una serie de cosas
desagradables que le suceden a un organismo. Pero a veces, el agente estresante
es la incapacidad de suministrarle
algo esencial, y la ausencia de tacto parece ser uno de los más importantes
agentes estresantes evolutivos que podemos padecer.
Si queréis comentar algo podéis hacerlo, pero no es obligatorio.
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